La fotografía
¿Arte, denuncia o beneficio?
“La fotografía podría ser esa tenue luz que modestamente nos ayudará a cambiar las cosas” Eugene Smith, Minamata
Hay quien dice que hacer arte en esas condiciones es asombroso. Sacar algo atractivo o curioso de una situación amarga convirtiéndolo en algo artístico es algo realmente difícil, incluso dudoso. Otros dirían que es aprovecharse de las desgracias ajenas, pues ya se sabe, que una foto cuanto más cruel y dramática más se paga.Una tercera opción, aunque hay quien diría que utópica, es que lo que busca es denunciar un hecho injusto.
Y ese es realmente el papel del periodista y aun más del fotógrafo. Su origen fue una vía de escape ante el silencio y la censura, una denuncia ante la injusticia. No tendría ningún sentido que fuera un simple cúmulo de tragedias ajenas que sólo tuviese el fin de ganar dinero, un día de gloría y 5 minutos de conmoción.
El papel del periodista/fotógrafo es doble, y uno no podría subsistir sin el otro. El primero es actuar como profesional, buscando el respeto y la veracidad ante todo; y el segundo es actuar como persona: humilde, honesta y compasiva. El narcisismo y el dinero pueden subir a uno a la cima más alta, pero es cuestión de tiempo que se desplome.
Esta profesión se caracteriza por la pura vocación, que diferencia a los buenos periodistas/fotógrafos de los aficionados . Y es que jugarse la vida cada día y vivir esas situaciones no lo haría una persona que no creyese fielmente en su trabajo.
Una de las historias más sorprendentes es la de Kevin Carter, un periodista con un gran futuro que sólo acababa de comenzar. Su mejor fotografía le hizo ganar 3000 dólares, un premio Pulitzer y una portada en el New York Times, sin embargo pronto se convirtió en su peor pesadilla. El hecho de paralizarse ante una niña sudanesa que se encontraba totalmente desnutrida y a punto de ser devorada por un buitre le debió perseguir cada noche durante los dos meses antes de quitarse la vida.
Lo curioso es que cuando hizo la foto se encontraba de vacaciones, entonces actuó con una supuesta “profesionalidad” ante aquella imagen, pero sólo se limitó a eso. Dicen que cada persona a la que se la enseñaba le hacía la misma pregunta ¿y luego ayudaste a la niña? La pregunta le reconcomía por dentro hasta tal punto que un día montó en su coche e inhaló monóxido de carbono para acallar por fin su conciencia.
Sin embargo a veces la actitud del periodista no es suficiente, éste necesita una orientación de cómo es mejor actuar ante ciertas situaciones. Esto es lo que intenta The Dart Center for Journalism & Trauma, una sociedad fundada por profesionales que prepara a los periodistas en temas relacionados con traumas y estrés. www.dartcenter.org/media/es_tnj.pdf. Aporta una guía para actuar en casos como una entrevista a una víctima, para reporteros gráficos que cubren las tragedias, para la cobertura de eventos traumáticos en una comunidad.
La verdadera cuestión es definir donde están los límites entre el derecho a la información y el sensacionalismo. Mostrar más de la cuenta, imágenes o elementos que no son informativos sino que buscan cierta reacción del público. La sangre, las heridas, una montaña de muertos,…
Es indudable que las fotografías a veces tienen que ser directas y mostrar toda la crudeza de la realidad par
a crear conciencia pero hasta donde llegar para no herir la sensibilidad de una persona y no frivolizar. Quizás esto último provoca a alguien una carcajada, pues parece que la sociedad está totalmente inmunizada ante cualquier imagen sangrienta o escandalosa, podrá provocar sobresalto en un primer momento, pero la comida y la conversación volverán al punto donde se dejaron.
Cómo ya se ha comentado antes, las noticias y el contenido se vuelven homogéneos, dejando apartados otros temas no menos importantes. Parece que sólo existe pobreza en África y guerras en Irak. Hay muchas conflictos olvidados, más de 74 en la actualidad, como la guerra entre grupos guerrilleros que comenzó hace cincuenta años en Colombia.
Además de esto, hay otras cuestiones con las que comprometerse: la explotación infantil, la degradación medio ambiental, la soledad, las condiciones infrahumanas que viven muchos trabajadores,… La temática es interminable.
Las palabras sólo podrán sugerir, no mostrar, nunca poseerán la capacidad de conmover y atrapar como lo hace la imagen.

